miércoles 12 de noviembre de 2008

Cambio de rumbo / Aquel Martes

Tras un periodo de reflexión he decidido dar un cambio a la orientación de este blog. Pensando en si era necesario otro blog sobre la actualidad del Madrid y el Barcelona (cosa que no creo, viendo la calidad y variedad que podeis encontrar en los enlaces de la derecha) y si realmente me satisfacía como hobby el imponerme a mi mismo la obligación de escribir incluso cuando no tenga ganas por el hecho de que el blog esté actualizado. La respuesta a ambas creo que es no, asi que a partir de ahora iré escribiendo (sin prometer ninguna frecuencia) cuentos, relatos, piezas, que tengan el futbol como excusa, como telón de fondo, o incluso ni aparezca. Gracias a todos los que seguíais la etapa anterior de mis vasos comunicantes, os invito a todos a esta nueva etapa. Para empezar, el relato "Aquel Martes".


Como todas las semanas, Peter se sentó a ver su programa favorito. Era una de las pocas rutinas que le seguían aislando de los problemas que le perseguían desde hacía unos meses. Todo empezó cuando Janice le había dicho que lo dejaba, que no tenía sentido alguno su relación, victima de la falta de tiempo por los trabajos de ambos: ella como comercial de una empresa informática bastante conocida, el como contable en el Abbey National Bank. No podían ser más distintos, ella por su trabajo se había acostumbrado a tratar con el público, a ser simpática, a vender la moto, casi siempre a desconocidos; Peter en cambio vivía en un cubículo de rutina: revisión y contabilización de documentos hasta las cinco, partido de futbol con los compañeros de la empresa cada miércoles, un par de dias a la semana iba con Randy a tomar un par de cervezas y a charlar de multitud de temas para acabar virando la conversación hacia el fútbol. Preferentemente hacia el Arsenal de Peter y el Chelsea de Randy, debates amigables pero en ocasiones enérgicos.

Pero aquella noche, antes del comienzo de Match of the day, Peter recordó aquel martes de nueve años antes. El día que le hicieron sentir la persona más importante sobre la faz de la tierra.

Como cada día, el despertador de Peter sonaba a las seis y media de la mañana, y tras remolonear un poco, al tercer toque del artefacto se puso en pie para darse una ducha. Tras el aseo mañanero, vestirse y el desayuno, Peter se acercó a la cama para darle un beso a Janice a la que deseó suerte en su busqueda de empleo, pues tenía una entrevista aquel día para nosequé empresa de ordenadores. Esta, murmuró algo parecido a Buenos días entre sueños, ni siquiera abrió los ojos.

Toda la jornada transcurría normalmente cuando Peter recibió una llamada a media mañana en su móvil, un One Touch Easy amarillo pollo: un señor de un banco de la competencia le solicitaba conocerle, en un tono increiblemente amable. El trató de disculparse, pero el interlocutor insistió tanto que acabó por quedar con él en llamarle dentro de unas horas. Al instante recibía una llamada por vía interna de uno de sus superiores en Abbey, instándole para subir a su despacho lo antes posible. Peter dijo simplemente que de acuerdo, pero que antes tenía que terminar una cosa que estaba haciendo. Sí le llamó la atención la respuesta del jefazo:
- Ah, muy bien, muy bien, no se preocupe, yo le espero ya, suba cuando usted prefiera.

Peter supo de inmediato que algo raro estaba pasando. Nunca esa persona, James Keychain, había sido ni amable con él ni con ninguno de sus compañeros, su trato, escaso por otra parte, siempre había sido más bien frio con todos.

Al cabo de unos quince minutos Peter llegaba al despacho del señor Keychain, y tras llamar a la puerta, el anfitrión le dijo que pasara. Peter se encontró con una mesa, la mesita junto a los sofás, más propia de la celebración de un cumpleaños que de una simple reunión con el superior: un muestrario repleto de croissants y cookies de chocolate, una cafetera humeante, una jarra de zumo de naranja y varios vasos y jarras (con el logotipo del banco, algo que él nunca había visto por allí) dispuestas para ser usadas.

- Sentémonos aqui, Señor Andrews -dijo Mr Keychain, señalando a los sofas de su espaciado y bien iluminado despacho- pongase cómodo. Desea fumar?

- No, no, no fumo. -replicó Peter- hay algún problema señor?

- Al contrario, al contrario, Peter; perdón, puedo tutearle?

El rostro de Peter se desencajó; su jefe le estaba preguntando si podía tutearle!! no terminaba de entender aquella situación, pero le estaba empezando a gustar. No sabía el qué era, pero era algo que le daba poder.

- Claro, señor, sin ningún problema. Como siempre.

- Precisamente por eso quería hablarle, su nueva situación podría hacerle cambiar de modo de ser, de lugar de trabajo, incluso dejarlo, claro que eso depende de usted!! - Dijo Mr. Keychain, volviendo a tratarle de usted.

- ¿Cómo? -replicó Peter - No entiendo a que se refiere. Me está diciendo que me vaya de la empresa?

- No, no, no, en absoluto! Peter, seguramente algún otro banco ya se ha puesto en contacto con usted, verdad?

La sorpresa inundó el rostro de nuestro protagonista, creyéndose protagonista de algún tipo de inocentada, pese a no ser diciembre.

- ¿Cómo lo sabe usted?

- Porque en el fondo todos tenemos las mismas fuentes, claro que nosotros tenemos la suerte de contar con usted desde hace tiempo, permitame que le ofrezca algunos argumentos para que usted continúe con nosotros.

Y Mr. Keychain comenzó a ofrecerle los "argumentos" para que el bueno de Peter continuase con ellos: un asesor financiero las venticuatro horas del día, coche de la empresa ("sin ningún tipo de publicidad" recalcó varias veces) totalmente gratuito, un ascenso para que pudiera abandonar el peldaño en que se encontraba en la estructura del banco, financiación para sus negocios con prácticamente nulo interés bancario, incluso la posibilidad de no ir a trabajar más que cuando él deseara...Peter no pudo evitar preguntar.

- Y yo que tengo que dar a cambio de todo esto?

- Nada señor -dijo el dueño de aquel despacho- a cambio usted solamente tiene que mantener su relación con nosotros, pero con esas nuevas condiciones. Espero, siendo sinceros, que sean lo suficientemente ventajosas para que no nos deje por alguien de la competencia. Si lo desea puede pensárselo, aunque estamos ansiosos de su respuesta. Aqui tengo todos los documentos preparados -dijo, mostrando un papel con el logo del banco y un sello con las siglas VIP-.

Peter, que consultaba cada decisión con Janice, le dijo que le contestaría al día siguiente, pero que necesitaba 24 horas para poder asimilar todo aquello.

- Es normal señor. Su nuevo estatus debe resultar complicado de aceptar, aunque he de decir que lo lleva usted con bastante normalidad. Vaya usted si quiere a casa y meditelo.

Peter le hizo caso en esto último, pues por la hora, probablemente Janice ya hubiera terminado la entrevista y estuviera camino a casa para preparar algo ligero para comer. Hacía tanto que no comían juntos entre semana que deseaba llegar más pronto que nunca.

Al llegar, Janice ya estaba en el piso, aunque no en la cocina sino leyendo el periódico. Según entró por la puerta Peter, ella, también una feroz hincha del Arsenal, le dijo que si se había enterado mientras señalaba un pequeño recuadro. El le dijo que tenía algo más importante que contarle, más importante incluso que el fútbol y sus gunners.

Le contó todo con pelos y señales, los croissants, el café, el coche de la empresa "sin publicidad por supuesto", los ascensos, el hecho de ir cuando quisiera....a cambio de practicamente nada. Ella le dijo que tenía que escuchar algo. Y activo el contestador del teléfono, y uno tras otro hasta cinco representantes de bancos le solicitaban una entrevista personal, donde y cuando a él le viniera mejor. Ambos se miraron fijamente, sin poder hablar. Conscientes de que algo les había pasado y lo sabía todo el mundo menos ellos. La lotería? eso era imposible, pues no creían en el azar. Una herencia? tampoco, los padres de ambos estaban vivos y no tenían ningún familiar "poderoso" que supieran.

Decidieron calmarse, Peter llamó al banco y dijo que volvía para las seis de la tarde. Tras ello, y por si le volvían a llamar, apagó el movil y desconecto el teléfono fijo. Comió, y al tomar un yoghourt de postre, dijo:

- Janice, sea lo que sea esto es una bendición.Voy a decirle al Señor Keychain que me quedo.

Ella, simplemente asintió. Al fin y al cabo era una decisión que solo iba a hacerles mejorar, podrían cambiar el coche y el ascenso supondría una inyección económica.

Al llegar se cruzó con Gabriel, un compañero de departamento, quien le dijo sin llegar a saludarle:
- Ve corriendo al despacho de Keychain, anda como loco buscándote.

Empezó a andar de manera veloz hacia el despacho, para terminar casi corriendo. Al llegar llamó a la puerta. Y oyo un "Pase" que sono atronador.

El Señor Keychain se encontraba con la cara desencajada, con la mesa llena de papeles, incluso por el suelo había alguno.

- Tengo que pedirle disculpas, Peter, de verdad. No puedo ofrecerle lo de esta mañana. Solo disculpas.

Peter le respondió que precisamente venía a aceptar lo que le había ofrecido, pero el señor Keychain le cortó.

- Todo es un error Peter. Una transferencia procedente de un banco español de 1600 millones de libras contenía un error en el número de cuenta, y coincidía con una cuenta a su nombre. Ahora comprendo su cara de sorpresa al reunirnos en mi despacho. Lo lamento profundamente.

Peter no se lo podía creer en aquel momento. Había tenido en su cuenta más de mil millones de libras, por un error o por cosas del destino, y ahora sentía que no tenía nada. Cuando había asimilado todo lo que le habían ofrecido, se lo habían quitado, eso y más. Hasta lo que no tenía. Quedó más de un minuto en silencio. Solo roto para decir:

- Señor, no se preocupe. Son cosas que pasan. -mientras pensaba que incluso podía haber hecho un traspaso, incluso desde su puesto de trabajo, a otra cuenta. O haber firmado el papel y tendría al menos todo lo que le había ofrecido el señor Keychain, aunque no el dinero. Ahora tendría que contarle lo ocurrido a Janice. Y preguntarle, pues se le había olvidado con todo lo ocurrido, por la entrevista.

Nueve años después, Peter observa como el Chelsea de su aún amigo Randy ha vencido en su partido de la Premier al Blackburn con dos goles de Anelka. El mismo que un día vestía la camiseta de sus gunners, y aparecía en el recuadro del periódico que ojeaba Janice aquel martes. Aquel por el que el Real Madrid había reventado el mercado de fichajes nueve años antes.

lunes 29 de septiembre de 2008

Cuestión de suerte

Hará unos quince años fui a ver mi primer partido en directo a un estadio. Mi primer partido de primera división iba a ser un clásico entre dos de los equipos más potentes de España en aquel tiempo, que hoy siguen siéndolo.

Toda la semana estuve dando la lata a mis padres para que me llevaran, y ellos, supongo que influenciados por mi ilusión y el deseo de que me callara de una vez a partes iguales, estuvieron varios días tratando de conseguir entradas para que los cuatro (mi hermana, ellos dos y yo) pudiéramos ir a verlo en directo, toda la familia. Sus intentos habían resultado en vano, pues ninguna de las personas contactadas por ellos(socios, peñistas conocidos, etc...) había logrado las entradas. Llegó el sábado y, con la tristeza instalada en mi cara y las lagrimas a punto de florecer al ver que el sueño, mi sueño, se desvanecía y no iba a poder ver aquel partido en directo tomaron la decisión: "Nos vamos al estadio. Y si hay entradas en taquilla entramos, y si no, pues a la próxima, pero por intentarlo, no va a ser."
Y llegamos a los aledaños, y al momento un reventa se acercó para ofrecernos entradas, y yo no entendía como mi padre podía decirle que no a aquel señor, que nos estaba ofreciendo el Santo Grial nada más salir del parking. Comencé a pensar erróneamente que el único sentido de aquella excursión era ver el ambiente, hasta que llegamos a la taquilla, y tras soportar una cola, nos dicen que quedan algunas. Pero en gallinero y de pie, sin numerar siquiera. Mis padres se miraron entre ellos y despues me miraron a mi, quien sibilinamente había puesto una mirada parecida a la del gato con botas en Shrek 2.

- Deme cuatro.

Lo siguiente que recuerdo es encontrarme rodeado de gente, inmensamente más alta que yo, y mucha policia montada a caballo. Me asustaba oir el golpe de las herraduras contra el asfalto. Y un hueco enorme en la calle. Como una película de ciencia ficción, había gente por todas las partes moviéndose en todas direcciones, pero en aquellos 200 metros no había nadie. Los Caballos marrones y blancos de la policia parecían el borde de un agujero negro. Y de repente el estruendo. Todos los que estaban a nuestro alrededor comienzan a proferir gritos contra el rival, cuando alguien me dice "Aquellos son sus ultras". No fue alguien de mi familia, pero me dejó bastante claro que el enemigo ya estaba allí.

Un buen rato después entramos al estadio, y aquello era una fiesta como yo no había visto: cánticos de la gente, guiños de complicidad con cánticos entre distintas partes del estadio, que boten aquellos, que boten estos, ahora botamos nosotros. El equipo no faltó a la fiesta y marcó el 1-0, con un derechazo desde fuera del área. Recuerdo que mi padre, según nos "acomodamos", no hacía más que insistirme:

- No te pierdas detalle, que aquí no repiten los goles.

Y gracias a su consejo no me perdí el único gol del partido, del que entonces se convirtió en mi jugador favorito, qué menos. Ibamos a ganar, estaba claro, mi familia ya no eran solo los tres que me rodeaban, sino también toda aquella gente que habían dado a parar en la grada, quienes parecíamos conocernos de toda la vida. Gente a la que yo no había visto y probablemente no volvería a ver parecíamos una familia, y la sensación era indescriptible para un niño de apenas 10 años.

Pero en un momento dado, a dos o tres minutos del final, la gente empieza a abuchear, a insultar a los de arriba nuestro, a girarse los que estaban abajo, en la zona sentada. Los ultras del equipo rival, que estaban colocados en la última grada del estadio sobre nuestras cabezas habían comenzado a lanzar cosas: botes de refresco, trozos de cemento de la grada, etc...yo pensaba que a nosotros no nos darían, es casi imposible. Hasta que oi el lamento de mi madre.

- Ay! me han dado!

Y le habían dado. Uno de los trozos de grada, una esquirla de cemento, le había caido en el brazo. Como le pudo haber dado en la cabeza, como nos pudo haber dado a cualquiera de los cincuenta que estábamos allí cerca y habernos abierto la cabeza. A ella le dolía, pero hizo de tripas corazón y pese al dolor por fuera y la rabia por dentro, supongo, nos quedamos allí hasta que el señor de negro pitó el final. Y lo hizo, ella, de tal manera que los cuatro nos fuimos tan contentos porque todo había acabado bien, sobre todo yo, que me habían regalado un recuerdo para toda mi vida tan imborrable. A las pocas horas su brazo lucía un moratón más que considerable, pero por una cuestión de suerte, más que otra cosa, todos seguíamos tan contentos. Y el lunes yo pude contar con la sonrisa en los labios a mis amigos del cole que había estado en el derby.

Han pasado quince años y parece que no ha pasado el tiempo. Porque parece que en ocasiones sigue siendo una cuestión de suerte que no ocurra una desgracia en un estadio de fútbol, como se nos ha demostrado este fin de semana. Y no es cuestión de si los jugadores con su celebración, las directivas, la policía, las aficiones o determinados grupos tienen unos más culpa que otros.

La cuestión es lograr, entre todos, que no haya que recurrir ni a la suerte ni a la falta de puntería para que no ocurran desgracias en ningún campo. De ningún equipo. Por eso no he puesto aqui los equipos, ni el estadio. Porque realmente no importa. Porque da la sensación que no ha pasado el tiempo; la sensación que los de un equipo, sea este cual sea, pueden llegar a hacer daño, incluso matar, como por desgracia ya pasó.

Y todos, creo, debemos reflexionar para que esa opción no vuelva a existir. Desde el presidente de la FIFA hasta el padre o madre que lleva a sus hijos al fútbol por primera vez. Todos. No puede ser nunca una cuestión de suerte.

jueves 18 de septiembre de 2008

Voy a decir una burrada

Solo he visto dos partidos en lo que va de temporada del Barcelona. Tres si cuenta uno de pretemporada, que en mi opinión no sirven de demasiado. Y me parece un equipo con mucho futuro, algo de presente y una especie de tic nervioso que hace que todo se compare bien con el pasado casi inmediato (con el Barcelona de Ronaldinho del doblete) cuando la cosa va medio bien o con el pasado inmediato del todo (los dos años en blanco) en el caso contrario según transcurren los encuentros, casi según rueda el balón dentro de una sola jugada.

Ante mis ojos veo una serie de jugadores a los que el entrenador, un Guardiola que casi debuta profesionalmente con uno de los equipos más complicados de administrar del mundo, parece que quiere inculcarles varias cosas: el toque vertical, la apertura a las bandas y los pases de los extremos desde ellas. A unos parece que les tiene que hacer recordar, a otros -los más jóvenes- enseñarles el camino. Entre ellos, hay un jugador que pese a su juventud cuenta con una calidad extraordinaria; tanto, que parece que ya está hecho del todo, que no puede aportar mas. ni aprender más Pero resulta que este hombre, para mostrar todo su potencial, no requiere de nadie. Es casi la antítesis del juego en equipo.

Quizá de manera inconsciente, cuando la televisión nos muestra sus grandes jugadas, su agilidad, sus sprints, un 90 por ciento de ellas individuales. O quizá no tienen muchas de otro tipo.
El recibe el cuero y algo ocurre en ellas, quedando sus compañeros como meros testigos, en primera fila, de sus hazañas. Alguna vez hay alguna pared, cuyo autor queda reservado para un papel secundario. Y no voy a negar que a mi esas jugadas también me encantan...

...pero tengo serias dudas de que conjuguen demasiado bien con la idea de futbol colectivo y rápido, presionante, agobiante hasta la extenuación del rival que ha caracterizado, al menos para mí, las mejores versiones del Barcelona que he visto a lo largo de los años, al menos de los últimos 20. Y no solo son motivos puramente tácticos los que argumentan mi estrafalaria idea, cabe incluso la opción de considerar que esta burrada implicaría no repetir errores pasados. Errores como fichar a Henry, un jugador de tremenda clase pero tremendamente individualista, y excesivamente dependiente de un físico explosivo, como le ocurre a él. O errores como no saber vender a tiempo, como ocurrió con Ronaldinho, a quien nadie se hubiera planteado su venta tras el doblete Liga-Champions de hace tres temporadas, salvo quizá Sandro Rossell, que tampoco lo se seguro. Incluso errores de endiosarlo cuando él, hasta el momento, sigue siendo casi un sub-21, circunstancia que se nos olvidó a todos un día en concreto.

Ese día es el Barsa-Madrid (3-3) de hace dos años y él es Leo Messi. La burrada obviamente es que creo que el Barcelona debería plantearse su venta.Y es muy bueno, lo se, y casi ningún equipo del mundo se plantearía su traspaso.

Tan bueno que quizá es el mejor regateador del mundo. Tan bueno que quizá lo supo demasiado pronto, con todo lo que ello puede conllevar.


Foto obtenida de http://www.losdeltablon.com/

domingo 14 de septiembre de 2008

Sobre el uso de los himnos





Un himno, pese a ser siempre la misma melodía, puede ser utilizado con muchos fines: desde el reconocimiento a un mérito como ocurre en los Juegos Olímpicos para con los ganadores de una medalla de oro, a ofrecer una fuente de motivación para el que la escucha. Pero en los últimos tiempos, tanto Madrid como Barcelona hacen un uso absolutamente deleznable del suyo. Cada vez suena más rápido al pitar el árbitro el final de los encuentros, pero no como parte de la fiesta del fútbol sino como manera de amainar los pitos y silbidos. Una misión para la cual, imagino, no fueron concebidos por los autores.



De traca podía calificarse la actuación de Madrid y Barcelona este fin de semana. Los primeros, campeones de liga y poseedores del mejor jugador de la pasada liga según el Comité de Expertos del Marca (que pensarán algunos como el pichichi o el zamora), en un partido en el que tuvieron que ir siempre a remolque de un Numancia que no tiró de tópicos, sino de fútbol. El Madrid en cambio, no tiraba de nada, si acaso de un Van Nistelrooy empeñado en que su equipo jugara a base de asistencias y juego inteligente. Primero Guti y después Higuaín (otro gol más para su cuenta de eficacia) aprovecharon sus pases, tras los cuales el Madrid se encontraba un desierto. Castigados sin la presencia de Ramos por la derecha (única opción sorpresa del Madrid desde que Capello ocupaba el banquillo), lastrados por la ausencia de Sneijder, precipitados por un Van der Vaart deseoso de agradar pero acelerado (al menos eso le sirvió en su gol) que no encontraba la brújula y manoseados por un Guti que no sabía si sacarla del bolsillo. Y Robben? bien, gracias. Muy rápido si. Como un pollo sin cabeza. La guinda la puso Schuster con el cambio de Drenthe ¡por Higuaín! lo que dejaba, de un plumazo, al pipita cabreado (o al menos intrigado), a Robben cansado sobre el campo y al equipo dependiendo de la velocidad de Raúl como único punta. Si el día de la Supercopa Schuster daba en la diana con los cambios, este domingo no dio a la diana, sino a la ranura de las monedas. Podemos pensar que lo importante eran los tres puntos, y entonces, objetivo cumplido. Si el objetivo era coger seguridad para la champions... Casillas lleva cinco goles encajados en dos partidos.Mal dato.


Y el Barcelona...parece que aún no ha empezado la liga para ellos. Guardiola llegó al estadio vestido de manera informal, como usted o yo vamos a tomar la caña (en realidad Pep iba algo más chic) antes de salir: al tran tran, sabiendo que lo bueno viene después, a modo de metáfora de su equipo. Frente a un Racing bastante defensivo, los cules no encontraban la llave del gol, estrellandose en los palos, en un Toño brillante, o en los arrecifes de coral. A veces da la impresión que algunos jugadores son tan buenos que lo saben, y siempre tratan de rizar el rizo, aunque no sea siempre posible. Digo esto pensando en Messi y Maradona, y cada cual que saque sus propias conclusiones. Al final, zapatazo de un pedazo de central como Garay (ejem), toque de pillo de un Jonathan Pereira que promete mucho y parece que cumple, y la misma historia de tantas veces en Can Barça. Si hablábamos antes de Casillas, a Valdés da la impresión que le han tirado dos veces y le han metido dos goles. Por cierto, valiente Pep Guardiola al meter canteranos en el once inicial y dar algo de descanso a los internacionales, aunque fuera unos minutos.


Laporta puso la misma cara que al terminar el partido del año pasado al finalizar el partido contra el Schalke 04, y Calderón, una similar a la que tenía cuando el Madrid ganó por el mismo resultado al Mallorca el año pasado. Cara de pensar "Uf, por los pelos". También entonces los himnos sonaron enseguida.

martes 9 de septiembre de 2008

Juventud, oportunidades, y el acelerador de partículas


La juventud, la inexperiencia, la irregularidad...así podíamos seguir hasta el fin de los tiempos (según algunos no tan lejanos, como veremos después) buscando las excusas que se pueden poner para no alinear de manera continua a jugadores de gran potencial pero con mucho aún por demostrar.

En todos los equipos suele ocurrir, pero si existe un ecosistema adverso per sé para el florecimiento de nuevos talentos ese es el de los grandes clubes del mundo del futbol, sea por presión para conseguir resultados, por influencia de los medios, por necesidad de rentabilizar fichajes o por el toro que mató a Manolete. El Barcelona, que atendiendo a su número de canteranos en el once podría ser una excepción, tiene el caso de Bojan entre las manos. El Madrid, que quizá es el paradigma de esta situación, se encuentra con una nómina de jugadores jóvenes (que podría ser incluso mayor, de haberse quedado a Granero) a los que en los últimos años se les reservaban, con un elegante lazo, eso si, los minutos de la basura, con suerte.

El caso de Bojan, tapado para la titularidad por un Henry que continúa siendo la sombra del talento que nos impresionaba en el Arsenal, es flagrante. El jugador llamado a ser delantero de futuro del Barcelona, tras una primera temporada muy prometedora con los mayores (anotando nada menos que 10 goles), se encuentra en el banquillo viendo como otros continúan sobre el cesped quedando él para situaciones desesperadas (fin de semana pasado en Soria ), o partidos que otros no quieren jugar (Etoo en el Bernabéu el año pasado).



Y si calificamos el caso de Bojan de flagrante (opinión personal), los de Drenthe, Higuaín y De la Red en el conjunto blanco, alcanzan el de preocupantes. Hablando del holandés sere muy claro, me gusta su juego y las posibilidades que creo esconde este chico en sus pies, y apostaría por él como sustituto natural que es para un Robben al que este año habrá que economizar sus minutos, teniendo en cuenta su historial médico. Creo que se le dio demasiado bombo a su fichaje, innecesario en aquel momento sobre todo al llegar casi a la vez que Robben y con Robinho por delante, pero el año pasado durante varios partidos dio muestras de ser un buen jugador 12 o 13 de la plantilla, para luego volver a desaparecer del mapa.


Con el Pipa Higuaín, pese a que acabó por convertirse en decisivo para los merengues a finales de las últimas dos temporadas, un extraño fenómeno acaba por convertirlo en suplente, para mí de lujo, de los delanteros titulares, quienes pese a contar más de 30 primaveras son sobreexpuestos, temporada sí, temporada también, a un desgaste continuo. En cambio, el Pipita acaba siendo carne de experimentos, ubicado como interior derecho del Madrid, pese a que siempre que ha actuado de delantero ha demostrado que lleva pólvora en las plantillas.

Rubén de la Red cuajó una gran temporada pasada en el Getafe, lo que le llevó incluso a la Eurocopa (con golazo incluido), pero nada de eso parece suficiente, a día de hoy, para convencer al cuerpo técnico no ya de la titularidad, sino de minutos, ni ante la ausencia de Sneijder ni la irregularidad crónica (por más contradictorio que parezca) de Guti, el jugador al que siempre se le espera, no siempre aparece, y de vez en cuando se convierte en superhéroe. Para mí, el acompañante ideal de Diarra (o Gago) y Sneijder/Guti/Van der Vaart, no es otro que este, que tiene la habilidad que muchos quisieran, decidir bien casi siempre.



Estos días se habla en algunos medios sobre la puesta en marcha del Acelerador de Particulas LHC, un experimento que según algunos científicos (algo catastrofistas) tiene un alto riesgo de acabar con la humanidad. Es un experimento cuyas implicaciones parecen sacadas de un libro futurista, pero como acabe por salir cruz...nos quedamos sin ver que ocurre con estos cuatro casos. Y no se trata de mirar solo el lado positivo, al hablar de ellos, sino de lanzar un grito a sus entrenadores sobre intentar aprovechar sus recursos, o en terminología científica, tratar de falsar la hipótesis de que son jugadores perfectamente validos para sus clubes, tanto como suplentes como titulares. Por qué no.

lunes 1 de septiembre de 2008

Ha pasado tanto...o tan poco


A modo de metáfora, me encuentro escribiendo frente al ordenador con mis hombros todavía morenos de la playa para escribir algo muy similar a lo escrito hace unos cuantos meses en el mismo ordenador pero con la piel más blanquecina, el Madrid vuelve a palmar en Riazor con todas las de la ley y el Barcelona de nuevo sale esquilmado de una visita a un campo humilde. Unos después de tan solo un fichaje (Van der Vaart) que lo único que ha demostrado por el momento es la belleza de su esposa (¿cuántas veces ha salido la foto de doña Sylvie en As durante este agosto?) y que sabe tirar más o menos desde fuera del área, y otros después de tantos fichajes y tantas ventas siguen dependiendo de que Bojan meta la pelota en la portería del Numancia. Numancia por cierto que, sin recurrir a los topicazos de siempre, le echó dos narices y nos demostró a todos que por un día podemos ser grandes sin necesidad de que el estatus del equipo de enfrente nos amilane. Ni sus sueldos.

En Riazor tienen esa lección bien aprendida, desde hace dieciocho años. Mal sabor de boca dejan cules y merengues en esta primera jornada, al menos a algunos afortunados nos queda el sabor reciente del salitre de las playas de Bolnuevo, la cojonuda visita a Cartagena con el amigo Martín de anfitrión (gracias amigo), y las ilusiones futboleras, que volverán, para este año.

Saludos de nuevo, blogosfera.

miércoles 6 de agosto de 2008

Carta abierta a Robinho


Estimado Robson:

Mucho se viene hablando recientemente sobre tu posible salida del Madrid, más por la sensación de necesidad de liquidez y por tu supuesto interés en partir hacia el Chelsea que por motivos puramente futbolísticos.

No escribo esta carta pensando en convencerte de que te quedes principalmente porque lo más probable es que tu nunca leas esta carta, ni siquiera alguien de tu entorno que pudiera hacértela llegar o hablarte de su existencia. A decir verdad esta carta no tiene ningún motivo más que la necesidad de expresar un pensamiento que te conecta con muchos de nosotros, los madridistas: todos queremos ver a un Robinho que sea primera figura mundial. Un primer espada del futbol entre el primer nivel del profesionalismo.

Más bien, queremos volver a verlo, porque si durante tus anteriores temporadas en el Madrid hemos de reconocer que solo determinados fogonazos nos enseñaban al jugador que muchos nos contaban, esta temporada - hasta la inoportuna lesión del abdominal- ese futbolista era ya una realidad espectacular, sabiendo tirar de un equipo, todo un Real Madrid, y asumiendo los galones cuando era necesario, a pesar de su juventud.

Me da igual que muchos te compararan con Pelé y otros lo hayan hecho con Denilson, porque nosotros, muchos, al que queremos ver desbordando defensas con la camiseta madridista es a Robson de Souza, no a Pele 2.0.

Tu no lo recuerdas, seguro, pero veo en mi mente como si fuera ayer el día que tuve la ocasión de saludarte me llamó la atención tu normalidad pese a ser una estrella del fútbol, que al preguntarte qué tal estabas me respondieras que bien y que qué tal estaba yo, dándome conversación. Recuerdo la alegría que irradiaba la sonrisa en tu rostro y que ahora no veo desde el partido frente al Valladolid.




La alegría que quiero volver a ver con el 10 del Madrid.